jueves, 22 de septiembre de 2016

De la fruta

Si me dijeran tus ojitos "ven conmigo"...
bailaría desnudo por las calles
el lucero tibio de la mañana,
sembrando de colores las aceras.

Ay, que si me deslumbras...
Ese cuerpo de negra aceituna
bailándole las palmas a la luna,
ay, si me atrapase otra vez.

Al yermo pastizal que es hoy mi alma
lo quemarás hasta las cenizas
para hacerme prisionero de tu mantón.

Y yo por las arenas cambiantes
seguiré tu taconeo, y me iré 
(libre de mí) tras de tu pelo
para ofrecerte mi tacto y rendición.

¡Que mi deambular por esta vida
valdrá la pena el tiempo justo
que sea sombra tras tus pies¡

Y tómeme la noche 
el día que me despaches,
seco ya el jugo de mi ser.

Y tómeme la noche 
el día que me despaches,
no vaya a despertarme el amanecer.

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Poemas del Camino

Caminho

El sol y la lluvia juegan con tu sombrero,
el monte y la ciudad se deslizan bajo tus botas,
la tierra y la mar nacen y mueren ante tus ojos,
las huellas que dejaste atrás se disiparon 
como el humo de un cigarrillo.

La longeva paciencia del desierto,
las millas nunca cubiertas riéndose
de la certeza del siguiente paso.

La ilusión de un refugio al anochecer,
una hoguera donde cantar andanzas
y quemar sueños ya vividos, hasta que
el viento esparza las cenizas al amanecer.

De nuevo, las dunas sin fin se esparcen
en las arenas del tiempo, mas son tus ojos
dos estrellas, titilando cálidas en la noche.

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Poemas del Camino

FAO

Un ave pequeña se posa solitaria.
Trinos silbados, batir de las palmas,
ritmos en los labios y en las alas.

De nuevo, el sol bosteza de sueño,
se arrebuja sobre la fría ribera.
Cae la tarde sobre aquel viejo bote
abandonado en la orilla.

Se estremecen el pájaro, 
la descascarillada barca,
la lumbre que bosteza, 
el río somnoliento.

Es el agua la sangre de esta tierra.

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Poemas del Camino

ERES CAMINO

Eres movimiento,
viento viajero,
fuego fatuo 
que juega
a esconderse 
en la oscuridad.

Eres siempre efímera,
como la propia vida,
como el sueño que muere
a cada despertar.

Catedral la luz
que habita tus ojos,
destino aciago inevitable
al que mis días peregrinan,
como aquel eterno horizonte
que nunca habré de alcanzar.

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Poemas del Camino

TRÍADA

Dos almas viejas, arrebujadas 
sobre dos sillas de madera.
Un sol de oro fundido,
dorando a espigas los trazos
relajados de la mar.

Una musa para dos poetas,
atardece en Galicia,
fresco el estío, y el cielo
se desviste del fulgor,
quedando desnudo ante 
nuestra mirada deslumbrada.

Con rubor silvestre, las nubes
cierran las bambalinas ante los dos
peregrinos, que saborean en silencio
la muerte de una estrella.

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jueves, 28 de julio de 2016

Farolillos de Madrid

Frías cayeron las plumas bajo el viento aterrador,
como perlas virando, casi invisibles en el cielo gris.
Rojos nubarrones de atardecer cubrían la ciudad.
Y en la escarcha aferrada a sus aceras, las farolas
resquebrajaban, tenues, la tristeza helada a capas.

Mantened los farolillos encendidos, habitantes de Madrid,L
cuando la sombra de la larga noche invernal se cierna,
hambrienta de latidos, y la tormenta arrase, azarosa,
los cuerpos que ayer mismo heredamos de la tierra.

Cuando vengan sus ojos a posarse, no dejéis que se apague
el fuego del hogar. Yo lo hice, y nunca ya volveré a encontrar
mi alma errante, náufraga que vaga perdida 
entre la nieve y la oscuridad.

27/7/16 ArGoS

Bohemia VI

Un poeta de cieno
se deshace en los brazos
livianos de un ángel.

En forma de mujer, el viento
siente sus alas en la espalda
en el alma, en la cárcel de hueso.

El sol despejas las nubes azules
que oscurecían la blanca habitación.
La cama se estremece bajo un beso.

Incorpóreo, intangible, un sueño
de carne y plumas se desliza
sobre la ilusión del amanecer.

28/7/16 ArGoS


jueves, 7 de abril de 2016

La Bruja



Ella es fresca como la fruta madura.
Despierta en el jolgorio de los jilgueros
y bebe del rocío su ducha de jazmín.

Seca sus alas, coloridas como la aurora boreal,
y el viento juega gozoso entre las suaves plumas.

Danza bajo el sol de Málaga,
dejando arder el ligero plumaje
en ascuas esmeralda y rubí,
azahar que se deshoja cada tarde
con el bostezo del mar.
Sus pies levantan la arena,
pintando el futuro incierto
al ritmo que imprimen sus huellas.

Entonces, a la noche, su piel es aceituna,
y sus ojos, embrujados farolillos,
me arrastran a su cama y a mi perdición.

sábado, 26 de marzo de 2016

Un tapiz de primaveras

Alzo el vuelo, y la noche es el espejo
sobre el mar níveo de mis suturas.
Una suerte de extraña criatura
cosida a retazos de reflejos.

Rozan mis dedos el tibio festejo,
retales de recientes aventuras;
mi cuerpo, y toda mi envergadura,
a un tiempo tan míos, a otro tan lejos.

En un sucio esqueleto me conformo,
y quedo cada noche al congelarme
expuesto a vuestros besos y agravios.

Estos tejen sueños en mis contornos,
germinan en mi alma al despertarme
las flores nacidas de vuestros labios.

26/03/16 ArGoS

domingo, 13 de marzo de 2016

Soneto XXV




RESUCÍTAME

El ruido me va calando fuerte, fuerte,
tronando y encharcando mi pecho,
jirón de nubes que cubre el techo,
marea negra sedienta de muerte.

Si abandoné mi alma a su suerte,
no quiera el mar alejarla gran trecho,
pues aunque llorando se fue, de hecho,
dejó tras sí un corazón inerte.

Son estos versos música vacía,
el canto al alma que no los escribe,
el eco del veneno que me inunda;

Aun no estando completo todavía,
mi mano ya, con angustia, persigue
el poema de esta noche profunda.

5/6/11 ArGoS

MUERTA ESTÁ, MUERTA




Si la suerte echada me condena
al agridulce desamor, purpúrea
melancolía, escarcha que abrasa,
¿ alternativa, acaso, me queda
a esa máscara, sonriente y pétrea
con la que unirme al eterno baile?

Quizá en medio de la noche, cansado,
esnife una raya de soledad,
abrazando, cobarde, Su cuerpo,
ritmo de una música del pasado,
que arrulla o masacra a su compás
mi corazón, marcado con Su nombre.

Bebiendo el vino de la poesía
en la esquina de una noche de invierno,
envuelto en besos viajeros del tiempo.
Brindar, honrando a una sombra impía,
viéndola en sueños, dormido viviendo,
( aún amándola, bajo el antifaz).

Marchito marido de la tristeza,
amante de la prohibida esperanza.
Pero, ¿y Ella? Muerta está, muerta.
Mas cierto que descansaré en vileza
si no bajo al infierno a rescatarla
o expulso su veneno de mis venas.

Beso



Octava Real I

         
Una flor que sus pétalos abre
a un delicado cerco de llamas,
cuyo calor a mi alma nutre,
cuyo ardor en mi garganta brama,
cuya pasión altera mi sangre,
cuya ternura mi ansia calma,
dando paso a una esgrima de lenguas,
culminando en un beso sin tregua.