miércoles, 10 de mayo de 2017

Ella

Alternativa de reflexión
Tantas mujeres esforzándose por ser Ella.
Esa Ella que fuma tabaco de liar,
esa gata viajera, que baila de noche
bajo las luces de Ámsterdam, París,
New York y Estambul.
Esas gafas de sol indescifrables,
la chaqueta de cuero indomable,
las botas gastadas por los tugurios
más decadentes y abandonados
de la ciudad.
La voluntaria en África, el café en la repisa
del ático madrileño en un día de llovizna,
bajo un atrapasueños que pende en la ventana.
El sexo salvaje, el amor desordenado,
el trauma secreto del que huye.
Bailar bajo la lluvia y ser una con la luna,
algún hurto impulsivo, nadie que te entienda,
un caos con patas, a libre interpretación.
La artista absoluta y la escurridiza musa
de fotógrafos y poetas. Lady Europa,
tatuajes con significado y drogas blandas.
Pero solo seréis Ella, cuando dejéis de buscarla
y comencéis a encontraros.

Victoria

Vienes pilotando un pequeño huevo de Marte,
y aquí en La Tierra escrutamos las estrellas,
pendientes de tu llegada.

Cómo saber si me cortarás las alas
o si volaremos juntos bajo el sol diáfano.
Yo también te espero.

Seas ancla o seas ave, aquí estoy,
con una sonrisa y mi frágil velero de papel,
en el que hice hueco para ti.

miércoles, 19 de abril de 2017

Victoria

VICTORIA 
Tras siete días y siete noches, amanezco.
Desolado, observo el paisaje a mi alrededor.
El fuego titánico que vomitase ayer mi alma,
aquél que me encadenara a la ira lacerante,
aquél que debastaba, cabalgando al viento, la rica campiña,
al fin se ha rendido al humo y a las cenizas.
Los ojos me escuecen, secos en sus cuencas.
Mi lengua hinchada se baña en la sal.
Quedaron muda su furia, acalladas sus ofensas,
muertos todos mis compañeros en este valle calcinado.
Me encuentro solo, olvidado en el vasto desierto.
El dragón que guiaba mis alas se ha visto derrotado.
Su sangre y su orgullo riegan, inertes, las ruinas.
La enorme calavera reposa humillada, impotente,
desmadejada y pisoteada entre las voraces arenas.
Mas mis ojos aún ven, y mi corazón aún late.
¿Qué sentido tiene plantar una rosa en medio
de semejante pesadilla?¿Qué sentido prolongar
mi agonía, en vez de inmolarme en la cárcel de
hueso aún sangrante del poderoso dragón?
Ser el último mártir de mi ciudad de los sueños,
la última víctima de mi Alejandría infiel.
Ay, pero entre los agrios aromas del polvo y la sangre
aún vibra, etérea, una dulce melodía de flauta que se
eleva bajo este sol justiciero y abrasador, como una
suave llovizna que regase de paz mi cuerpo de arena.
Con la voz burlona de un duende, me susurra al oído:
"Victoria"

miércoles, 22 de marzo de 2017

La danza de la Muerte


Dos alas negras baten la tempestad que arrasa el mundo, en el lodazal de bruma enfermiza que es hoy mi conciencia.
Sin prisa, mi verdugo alarga su sombra siniestra, cubriendo mis orillas, ahogando mi piel en negro carbón.

Locas de rabia, las pesadillas encadenadas se revuelven, haciendo repicar el acero frío que apenas contiene ya sus confines difusos, amarrándolas en un débil abrazo de escarcha.
El tintineo de mil eslabones rompe mi cabeza, colmándola con el tibio sabor de la Muerte. La sangre se pudre sin remedio en mi corazón agónico, que traidor de sí mismo no puede ni mirarse a los ojos.
El aleteo de los cuervos cubre el cielo, haciendo del sol un lejano recuerdo, impotente en la distancia. Una fábula generosa, que narro a los niños que una vez fuimos, para que puedan dormir.
Las alas atronan, las cadenas rechinan, los malos espíritus se embravecen, mostrando los incontables colmillos que ansían mi carne.
Y yo huyo a otra cama, a otra vida, a otro nombre.
Y corro despavorido por el laberinto sin salida que es hoy mi cárcel.
Y cuando la jauría de los anhelos que asesiné me devore, bailará desnudo mi esqueleto, libre ya de culpa y de ayer, al son de esa vida que, por un instante, pudo haber sido la mía.

jueves, 22 de septiembre de 2016

De la fruta

Si me dijeran tus ojitos "ven conmigo"...
bailaría desnudo por las calles
el lucero tibio de la mañana,
sembrando de colores las aceras.

Ay, que si me deslumbras...
Ese cuerpo de negra aceituna
bailándole las palmas a la luna,
ay, si me atrapase otra vez.

Al yermo pastizal que es hoy mi alma
lo quemarás hasta las cenizas
para hacerme prisionero de tu mantón.

Y yo por las arenas cambiantes
seguiré tu taconeo, y me iré 
(libre de mí) tras de tu pelo
para ofrecerte mi tacto y rendición.

¡Que mi deambular por esta vida
valdrá la pena el tiempo justo
que sea sombra tras tus pies¡

Y tómeme la noche 
el día que me despaches,
seco ya el jugo de mi ser.

Y tómeme la noche 
el día que me despaches,
no vaya a despertarme el amanecer.

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Poemas del Camino

Caminho

El sol y la lluvia juegan con tu sombrero,
el monte y la ciudad se deslizan bajo tus botas,
la tierra y la mar nacen y mueren ante tus ojos,
las huellas que dejaste atrás se disiparon 
como el humo de un cigarrillo.

La longeva paciencia del desierto,
las millas nunca cubiertas riéndose
de la certeza del siguiente paso.

La ilusión de un refugio al anochecer,
una hoguera donde cantar andanzas
y quemar sueños ya vividos, hasta que
el viento esparza las cenizas al amanecer.

De nuevo, las dunas sin fin se esparcen
en las arenas del tiempo, mas son tus ojos
dos estrellas, titilando cálidas en la noche.

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Poemas del Camino

FAO

Un ave pequeña se posa solitaria.
Trinos silbados, batir de las palmas,
ritmos en los labios y en las alas.

De nuevo, el sol bosteza de sueño,
se arrebuja sobre la fría ribera.
Cae la tarde sobre aquel viejo bote
abandonado en la orilla.

Se estremecen el pájaro, 
la descascarillada barca,
la lumbre que bosteza, 
el río somnoliento.

Es el agua la sangre de esta tierra.

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