Los labios del Mistral
jueves, 22 de octubre de 2026
La dieta de mi monstruo
LA DIETA DE MI MONSTRUO
Estalla una supernova entre mis pulmones,
un astro flamígero con forma de rosa,
un dios de luz ardiente en un silencio total.
Se arrastra, fría y viscosa, una serpiente
de sombras y rubíes líquidos, maldad sólida,
una enorme anaconda de gas letal,
que abraza con sus anillos mi cerebro,
estrujándolo sin piedad mientras susurra
y clava sus colmillos, tacones diabólicos,
en lo más profundo de mi cabeza,
colmándome de veneno.
El frío destructor me envuelve de nuevo,
y el afán por exprimir, devorar y abandonar.
Vuelvo a ser un monstruo, caníbal de sí mismo,
y una estrella abrasando un nuevo cielo.
Parecía infinito… quizás solo era más grande.
Mi maldición de hielo, mi palacio de astillas,
los únicos refugios que conozco;
melodía perfecta, coro de ángeles,
cuando lo quemo todo en mi digestión,
después de hipnotizarlo para devorarlo.
viernes, 16 de octubre de 2026
Primavera en Alta Realidad
Te invito a posar tus pies junto a los míos
sobre este cable de Alta Realidad,
mientras vemos amanecer entre las brumas
que se colorean de azules y delicados silencios.
Permíteme ayudarte a sacudir la escarcha
del plumaje, dejar que resbale por tus alas ligeras,
arrastrando el miedo y los dolores de inviernos pasados
en esquirlas tintineantes derretidas en tristeza.
Hemos afrontado tormentas más peligrosas,
peregrinajes más largos, noches más oscuras,
heladas más frías, y hemos volado entre huracanes más terribles.
Hoy solo somos dos golondrinas, ante cuyos ojos negros,
fatigados de hastío, se despereza bostezando la aurora.
Fresca, palpitante, llena de promesas reparadoras,
mientras atisbamos entre la penumbra aterciopelada y las primeras luces
el aleteo atolondrado y jubiloso de nuestra atronadora Victoria.
Te suplico, echemos a volar juntos, si aún puedes
reavivar un rescoldo polvoriento de fe en nosotros.
Y vuelve a cantar en nuestra casa, vuelve a beber en mi boca,
cuando el viejo sol de bronce abrigue tu espalda emplumada
y prenda las nubes del firmamento, en esta fresca
y maravillosamente nueva primavera salvaje.
lunes, 8 de septiembre de 2025
Meteorito en el salón
Mis dedos se extienden como trazos de vespertina luz, forman alas cobrizas, que me elevan ligero entre los pisotones de un sol ártico, eterno, que abraza con su frío brillo nuestra nívea estela.
Vamos a hundirnos en las nubes y a bañarnos desnudos en estos sentimientos que colman mi cabeza de dulces árabes y zumos de colores. Nadaremos en este néctar de color albaricoque, sabor a hirchata y consistencia de espacio sideral, chapoteando entre las estrellas que se abalanzan al interior de tu boca al sonreír.
Mi propia risa escapa de sus esclusas, destrozando los grises diques de pesado hormigón que aplastaban mi garganta.
Hablemos más en la lengua de las bestias, sobrevolando este arcoiris de sensaciones, sobre los campos de estaño que me prometen estío y suave brisa tumbado a tu lado, brillante compañera de fuego, de destellos dorados y poderosas alas de cóndor.
Mapas incompletos
Y de pronto vas al colegio tú sola, y yo recojo hierbabuena a la orilla de un riachuelo.
Tú juegas a juegos vedados a mi vista, con una amiga nueva en una casa desconocida.
Yo, de madrugada, regreso de adorar a una diosa pantera sobre su altar de cáñamo y marfil.
Y me pilla por sorpresa una sonrisa, una pelea de almohadas, informal, o un "para-pared" (más formal), mientras resuenan en mis oídos tambores de libertad que creía enterrados para siempre en el santuario que te construí con mis huesos.
Tambores lejanos que me llaman como siempre me llamaron, y cuyos ecos ahora me veo persiguiendo en medio de la noche, por el monte, bajo una luna llena de expectativas, y como si fuera un sueño, a tu lado.
sábado, 26 de agosto de 2023
Nu(i)dos del corazón
Nu(i)dos del corazón
Tengo un mirlo herido acurrucado en mi alma, colmando de azufre mis arterias, muy despacito, con la cadencia en que se concatenan las estaciones.
No puedo echarlo, su trino es ancla en las peores tormentas, un faro confuso, que a duras penas me impide naufragar. En sus ojos de obsidiana encuentro regueros de petróleo líquido que conducen mis pasos por senderos seguros hasta el mar.
Cuando amanece, y un tibio fulgor anaranjado acaricia la selva húmeda y sombría que habita en mí, el mirlo grazna asustado, se revuelve con espanto, todo plumas, sangre y movimiento, y la selva le envuelve de nuevo con su arrullo tranquilizador para no oírlo llorar.
Me asusta echarlo, que se vaya y yo me pierda en una selva sombría y silenciosa que me cuesta reconocer. Pero su lamento asustado levanta un vendaval, quiebra mi equilibrio , ausenta la luz, y torna cada vez mi alma en sentires más tenebrosos y más voraces.
Lo tomaré entre mis manos, entre susurros y caricias, escalaremos hasta la copa de una palmera, y aún a riesgo de matarme le enseñaré a sanar, le ayudaré a recordar cómo volaba antes de perderse en mí.
Entonces, la noche que despegue, dejará una estela tornasolada con tonos de umbría y de escarcha en el cielo estrellado. Será entonces, cuando su ausencia se lleve el miedo a perderle y regrese la paz, cuando yo volveré a dejar que la aurora bese esta selva sedienta, que palpita impaciente, salvaje, impertérrita, en su deseo por despertar.
26/08/2023
miércoles, 22 de febrero de 2023
Fénix de libertad
Aúllas, Mistral, viento del noroeste, ave de fuego, furia del invierno, canto que arenga un ejército de anhelos en mi alma. Lázaro desnudo, sacudiéndose el yugo de su sepulcro prematuro.
Sobrevuelas la nieve, patinando en la aurora boreal que oteo desde la ventana de mi cabaña.
Y yo, hipnotizado por tu gracilidad, me admiro ante tu aérea danza de vapor de hielo bajo un cielo gris oscuro.
Tus ojos d carbón encendido me miran, y de un soplo mi estómago se encoge, la chimenea apaga sus ascuas, y el vendaval arranca de sus goznes las ventanas que me protegían del crudo invierno y de la realidad.
El viento besa con violencia mis labios, el frío golpea mi cuerpo, tu aullido rebota en mis esquinas, ocupando todos los rincones de la estancia.
Y entonces, todo se ilumina con el fulgor del un sol, al entrar tu cuerpo flamígero en la pequeña cabaña, una tormenta que baila sobre mi cuerpo, arrastrando una estela orgiástica de caos, rabia y amor bajo un edredón.
Entre tal alagarabía, mi grito se escucha mudo de asombro y de terror. Mi vida se inconera, estallando en alegres llamaradas que al momento me arropan con su intenso calor.
En ese momento te enfrías, y de tu antigua forma renaces humana, casi divina, desnuda y con botas rojas, danzando entre las cenizas y escombros en los que apenas puedo reconocer mi habitación.
Me envuelves y bailo, y mi cuerpo ahora es humo que besa tu cuerpo, cubriéndote de caricias como un vestido. Una luna argéntea y hechicera besa tus labios, transformándonos en lobos salvajes.
Y corremos, volando por las estrellas, con ojos de magma solar, sobre una estela helada, dispuestos a quemar otros refugios de cartón, de miedo y de tristezas.
sábado, 2 de julio de 2022
El beso de la Realidad
El beso de la Realidad
La realidad se desnuda tumbada,
haciéndose de rogar, chispeando prendas
de a pocos, en la fría luz de un enero
que penetra, bostezando, el cristal.
Sus ojos son selva y mar,
se desperezan, candentes,
deshaciendo una cama ya deshecha,
titilando sobre su parda, tostada
silueta de gata, flamenca y gitana.
La piel morena se tersa
sobre la menuda realidad,
que de tanto fogueo al taconear
ha consumido de hambre
hasta los propios huesos.
Sus manos, doradas palomas
de olor a sexo y a jazmín
acarician distraídas el cuerpo
que lame un invierno de miel
del valle entre sus piernas,
abriendo el paso a un nuevo año.
Sus rizos son noche sin estrellas.
Se esparcen por kilómetros,
viajando en caravanas sobre el níveo
desierto de almohadones.
Los gemidos que exhala
humedecen mi lengua,
que explora sin conquistar
un pequeño oasis de trópico y realidad.
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